"Fue más una cuestión de mentalidad que de juego"

Luciano Martínez, después de la hazaña de Quilmes ante Obras. El entrenador dijo que soñaba con ganarle al puntero de la Liga y que lo hace con mantener la categoría. "Es lo que hay que transmitirle al plantel cuando nos encontramos en cada entrenamiento", dijo.

Acaso todavía sea demasiado apresurado decir que se avizora una luz al final del túnel. Los dos triunfos del fin de semana fueron importantes, pero todavía Quilmes sigue en una situación comprometida. Sin embargo, la esperanza tiene ahora alguna base más sólida. Y asoman argumentos como para seguir peleando. Esto le dijo a LA CAPITAL el entrenador Luciano Martínez después del resonante triunfo ante el puntero Obras Sanitarias:

-¿Salió todo redondo?

-Sí, realmente fue meritorio. Porque ganamos por fin los dos partidos de un fin de semana, pero nada es casual. Fue la primera vez que por primera vez tuvimos el equipo completo toda la semana para entrenar y después para salir a jugar. Eso nos estaba faltando. Lo más importante, me parece, es la mentalidad. El equipo estaba dando pasos hacia adelante, pero no se le daban los resultados. Ahora entendieron que hay que tener confianza en el compañero para que el equipo funcione. Es lo que yo buscaba. Y además, necesitábamos ganarle a un rival importante.

-¿Lo esperabas?

-Interiormente yo pensaba en querer ganarle a Obras. Tácticamente uno hace todo para ver las virtudes y las debilidades del rival, pero adentro de la cancha es el jugador el que define y ejecuta. Y el triunfo creo que fue más una cuestión de mentalidad que de juego. Mantuvimos el orden, la comunicación entre los jugadores, el trabajo defensivo para que (Julio) Mazzaro no pudiera anotar y los confundimos un poco con la defensa combinada porque sabíamos que no podíamos en individual. Y nos dio buenos resultados.

-¿Dónde notás las mayores evoluciones?

-En ofensiva mantuvimos el equilibrio; las rotaciones fueron buenas porque hubo respuestas desde el banco; Nico Ferreyra tiene más carácter para manejar el equipo, algo que le venía pidiendo desde el primer día que llegué; Mac Hopson está jugando de escolta y se está dando cuenta de que es donde más nos sirve (anotó 19 puntos y dio 7 asistencias).

-Habían sido muy amplias las diferencias en favor de Obras en los tres partidos anteriores. En éste, Quilmes ganó pero además fue mejor que el puntero...

-Yo les mostré a los jugadores el video del partido que perdimos en Río Tercero, jugando muy mal, y el que perdimos contra Obras, lo vi yo solo, porque fue un espanto, un juego sin corazón, sin nada. Por eso remarco lo de la mentalidad, porque podés entrenar, hacer el scouting, llega la hora del partido y no te sale nada, entonces empezás a perder confianza. Son pasos que tenemos que ir aprendiendo a dar.

-¿Se dio por primera vez quizás que varios jugadores estuvieron en buen nivel en el mismo momento?

-Sí, también. Compartieron los tiros y no fueron egoístas también por eso. A Axel (Weigand) lo quiero y lo necesito en ese nivel. No tiene que creer que jugó muy bien, que lo hizo, sino que así tiene que jugar siempre, porque puede hacerlo.

-¿La llegada de Clarence Matthews le dio también un salto de calidad al equipo?

-Sí, él hace un desgaste tremendo. Se está dando cuenta de que es muy importante en este equipo, pero que no es lo único que cuenta anotar puntos. Puede ser útil en otros aspectos, como contra Obras. Hizo un gran trabajo aunque no anotó tanto, y por eso el equipo ganó.

-¿Alcanza para salvarse?

-Siempre sueño con eso. Soñaba que le iba a ganar a Obras, pero no como una película en la que los pasábamos por arriba, sino con sacrificio, con intensidad durante los 40 minutos, yendo cuarto por cuarto. Y tengo que soñar con que nos podemos salvar porque es lo que hay que transmitir al plantel cuando nos encontramos en cada entrenamiento.

Fuente: La Capital

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