España sacó chapa de campeón y venció a Grecia

España venció a Grecia (80-72) en un encuentro en el que la Selección recuperó su esencia y sus virtudes. La excelsa defensa, la actuación de los suplentes y el liderazgo de Rudy y Navarro bien valen una plaza en cuartos.

Cuando a falta de minuto y medio Juan Carlos Navarro saltó de alegría, España sabía que había hecho algo grande. Después de las eternas e inmerecidas dudas que surgen alrededor de este equipo cuando pierde, la Selección volvía a ofrecer su mejor cara para derrotar a una durísima Grecia (80-72).

Fue un partido duro, con idas y venidas, sin un dominador absoluto y con escaso ritmo. Era la prueba de fuego para ver hasta donde puede llegar la selección en este Mundial, porque antes fueron problemas sin resolver, sin embargo, hoy el examen se superó con nota. Sin alardes para el espectáculo porque ya no es tiempo para ello, pero sí con mucho carácter y corazón.

Carácter y personalidad como las que aportan los estiletes españoles Rudy Fernández (14 puntos) y Juan Carlos Navarro. El mallorquín fue el flotador al que el equipo se agarró en el peor momento y el que, con sus acciones ofensivas, hizo que España sacará la cabeza en el mejor momento. Navarro, es genial. Da igual que juegue lesionado, si el rival es Grecia siempre sabes que va aparecer y va a castigarle, esta vez fueron 22 puntos.

Pero si hay hubo carácter, no menos corazón se puso en la victoria. En los momentos malos, cuando no salen bien las cosas, hay que vivir de impulsos emocionales y de ese gran músculo que late en esta selección. Latidos que alentaron a hombres como Raül López, Sergio Llull o Fran Vázquez que, saliendo desde la segunda unidad dieron, la fuerza necesaria para superar a un rival con menos recursos (la diferencia de puntos entre el banquillo de unos y otros fue de 29-3 en favor de España).

Partido sin dueño

El primer minuto fue para borrar, dos ataques y dos defensas donde nada salió según lo previsto con un resultado preocupante: dos pérdidas españolas y cuatro puntos para una Grecia que comenzaba mucho más metida en el encuentro y con un discurso baloncestístico más claro: Había que ir al aro.

Sus cuatro primeros ataques pisaron la pintura y sólo en el último encontraron la puerta del aro cerrada, Marc Gasol taponó a Schortsianitis y España empató con dos bombazos de Juan Carlos Navarro. El combate entre dos pesos pesados del baloncesto mundial comenzó a disputándose en la zona y ahí Marc Gasol parecía ganar la partida con dos tapones seguidos a su rival heleno. Su defensa hacía que la igualdad fuera absoluta porque en ataque las pérdidas seguían siendo el pesado lastre que soportar (14-17).

Grecia salía mucho más metida en el partido, tenía claro que su juego pasaba por cargar de balones a sus interiores y buscar herir a la defensa española con las penetraciones de Nikos Zisis y Vassilis Spanoulis, sus hombres más activos y productivos. Si, además, se encontraba con algunos contraataques, su felicidad era completa… aunque momentánea.

España, poco a poco, se fue serenando en el encuentro y ajustando su defensa. Los dos contra uno sobre el pívot griego eran constantes. Eso provocaba faltas y tiros libres, pero también forzaba lanzamientos, atascaba el ataque y, en ocasiones, se recuperaba el balón. La segunda unidad española daba la vuelta al marcador, dos triples (Sergio Llull y Raül López) creaban un parcial de 8-1 y daban la primera ventaja a los españoles justo con el final del primer cuarto.

Por entonces era evidente que poco o nada tendría que ver el encuentro de Estambul con el vivido hace un año. Grecia sufría, no tenía las ideas (pedía un tiempo muerto al comienzo del segundo cuarto), pero se agarraba al encuentro como su historia y juego así lo dicen.

Más que para Grecia, el tiempo fue ideal para que España sacara a relucir la zona como planteamiento táctico. No era ninguna novedad en el campeonato, pero a los hombres de Kazlauskas les pilló de imprevisto y por cuatro ataques consecutivos no encontró el aro. Cuando lo hizo, el parcial había crecido hasta el 14-3 y España dominaba el encuentro (28-21).

Fue un breve respiro, porque Grecia supo destapar la vulnerabilidad de la zona y endosó un parcial de 0-6 que obligó a Sergio Scariolo a solicitar un nuevo tiempo muerto. España seguía por delante, pero la ventaja ya era minima y Schortsianitis quería despertar con dos canastas seguidas (30-29). Por suerte, si el equipo griego encadenó un favorable 8-2, Navarro respondió con un triple y España con un 7-0. El partido era de parciales y eso ya le iba bien a la selección española al descanso (37-31).

El primer asalto dejaba varias ideas y una duda: La cara de España era la buena, los jugadores estaban entonados (los diez que habían jugado anotaron al menos una canasta) y el nivel defensivo el deseado (provocó cinco ocho pérdidas de balón en el rival)… ¿Sería suficiente para frenar a Grecia?

Grecia mete el miedo desde 6,25

El tercer cuarto calcó el mal comienzo del encuentro y un parcial de 7-0 devolvió la ventaja al bando heleno, había que corta este mal momento con un tiempo muerto. Era un momento complicado, aparecían los nervios y ni uno ni otro conjunto encontraban la fórmula para escaparse en el electrónico. Gente importante como Navarro y Rudy Fernández para de nuevo voltear el marcador y sobrevivir al acierto triplista de Grecia. Dos de Diamantidis y dos de Fotsis llevaban la tensión al encuentro y la máxima diferencia en contra (45-51).

Había que sacar carácter y lo tenía que hacer gente desde el banquillo como Raül López (cinco puntos y tres asistencias) o Sergio Llull, su intensidad defensiva reaviva al equipo y sus puntos mantenían al equipo por delante en el final de tercer cuarto (52-51). Un encuentro de ida y vuelta vivía ahora en al lado español y lo hacía con una zona que, de nuevo se le atragantaba al rival.

La hora del ataque final

El balear, nueve puntos, recordaba su sensacional partido en la semifinal y junto a su compañero en el backcourt resucitaba al equipo. La hora de la verdad comenzó con sensaciones de frescura y con un ligero liderazgo en el encuentro (58-54). Por su parte Grecia sólo parecía encontrar a Sofo como recurso ofensivo, siempre bordeando los tres segundos en la zona se le suministraba constantemente de balones, el problema es que no siempre podía levantarse bien por la defensa española o porque se le castigaba con faltas antes que pudiera hacerlo.

Conocida su escasa fiabilidad desde la línea de 4,70 no era una mala estrategia. Con eso y destellos puntuales en ataque como un triple de Rudy era suficiente para mantener esa eterna pero ligera ventaja con la que la selección española convivió tantos minutos. Era la hora de romper el choque, el combate había sido duro y largo, pero el púgil que más pegada tenía, España, estaba dispuesto a asestar el golpe de gracia. Como los buenos boxeadores combinó un derecho y un izquierdo en el rostro del rival. Rudy y Navarro conseguían dos canastas vitales en el desierto ofensivo que se había convertido el ataque griego y entraba en los dos últimos minutos con la máxima ventaja del encuentro (67-57).

Sólo quedaba rematar el partido y de eso se encargó Navarro. A él siempre le gusta aparecer en el momento más oportuno y si el rival es Grecia mucho mejor. El sábado no falló a su cita y ayudó a meter a España en los cuartos de final del Mundial. No había tiempo para nada más por mucho que Grecia quisiera convertir el partido en un correcalles y carrusel de faltas, España ya había despegado… el miércoles espera Serbia.

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Fuente: acb.com
Foto: Gentileza Sitio Oficial Turquia 2010

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