Quilmes venció a Peñarol en un clásico sin brillo


Cambió la historia. En el aire esta vez se olía competencia fuerte. Y eso fue lo que hubo en el primer superclásico marplatense de la temporada de la Liga Nacional. Aún con muchos errores, Quilmes hizo prevalecer su dominio de rebote y una labor defensiva sin fisuras en el complemento para vencer a Peñarol por 68 a 64 en el partido inaugural del certamen.

No le faltaron condimentos al partido. El campeón entró mejor, enfocado en aprovechar el apareamiento más favorable y lastimar con los posteos de Adrián Boccia. También en proteger su canasto de la ventaja de centímetros que ayer poseía Quilmes dada la baja de Martín Leiva. Y lo hizo bien desde el vamos.

El equipo de Rivero, así, siempre fue al frente en el marcador. De movida, con alguna comodidad. Pero promediando el primer cuarto pasó un momento de zozobra. Casi el único de la primera parte en la que los de Ramella se decidieron de verdad a jugar interior. Por un ratito, alimentaron a Romero, cargaron el rebote fuerte y provocaron faltas varias. Así se pusieron en carrera y llegaron a situarse a un solo punto (11-12) a falta de dos minutos.

Entonces, apareció la falla del reloj de 24 segundos. El partido estuvo veinte minutos detenido. Quilmes se enfrió y su momento pasó. Cuando el partido se reanudó, los de Rivero no sólo cerraron mejor el parcial para llevárselo por 17 a 13. Prolongaron su dominio además a los primeros minutos del segundo cuarto.

Quilmes dejó de insistir interior y se la jugó al tiro de tres puntos. Mala apuesta. Los falló todos hasta el décimo intento. Peñarol, con Boccia más controlado, pero con un ingreso esplendoroso de Giorgetti, atacó con mayor naturalidad y sacó una máxima de doce puntos (26-14). El corolario de su dominio fue un doble del pibe Massarelli, en su primera decisión ofensiva, en la cara de Wolkowyski.

Sin embargo, Quilmes apretó su defensa y comenzó, por fin, a provocar errores. Cuando Vildoza anotó el primer triple de su equipo en el partido, la desventaja era apenas de cuatro puntos (23-27).

Es más, enseguida, Leo Gutiérrez fue a pelear un balón dividido con Vildoza, cayó al piso y se golpeó duro en la frente. Consecuencia: corte de siete centímetros y al vestuario a curarse.

Tampoco Quilmes logró aprovechar. Volvió a imponer condiciones Peñarol con su defensa, Giorgetti encadenó otro par de acciones positivas y los "milrayitas" estiraron la ventaja a diez puntos (37-27) a un minuto y medio para el descanso.

Sin embargo, los de Ramella tenían cosas para decir en el partido. Y de vuelta del descanso plantaron una defensa formidable. Peñarol estuvo cinco minutos con un solo tiro de cancha convertido. Quilmes, dominando el rebote ampliamente, entonces sí aprovechó para ponerse en juego. No le sobró mucho. Pero los aciertos aislados de Cequeira o Baxley lo fueron arrimando. Hasta que pasó al frente por primera vez en el partido (46-45) a falta de 5?10? para el final del parcial con un doble largo de Clark.

Peñarol revivió entonces con un par de arrestos de Sahdi y un tiro de tres puntos de Boccia. Pero su mejor juego del primer tiempo era ya un buen recuerdo. Y Quilmes vivió de los chispazos anotadores de Baxley. Así entraron al cuarto final parejos en todo y empatados en 53.

En el cuarto final, a medida que decaía la calidad del juego, aumentaba la emotividad. Las dos defensas imponían absolutamente condiciones. Y el destino del clásico quedaba librado entonces a algún acierto individual antes que al respaldo del conjunto.

Un dato clave fue la acumulación de faltas. A falta de medio cuarto Peñarol ya estaba en penalización y había perdido por cinco a Giorgetti. Y, con partido igualado, un triple de Maciel y un doble largo de Cequeira le dieron a Quilmes una pequeña luz (61-56) para manejar.

Ahora el que lo intentaba todo de afuera, incapaz de acercarse al aro para anotar, era Peñarol. Con la misma mala puntería que el conjunto "tricolor" en la primera parte. Con un triple de Clark y otro posteo inteligente de Maciel, que hizo casi todo bien en el final, Quilmes consolidó una ventaja de ocho puntos.

¿Liquidado? De ningún modo. Boccia echó el resto y anotó seis puntos en fila para poner a Peñarol un doble abajo (64-66) a un minuto para el final. Los dos últimos, luego de tomar el primer rebote de ataque para su equipo en todo el partido. Y luego los de Rivero tuvieron la pelota para igualar, pero Gutiérrez, muy marcado, falló un doble largo a falta de 15?.

Cequeira, tras una falta, anotó uno de dos tiros libres y luego Gutiérrez marró un intento de tres para igualar. Hasta ahí dio chances Quilmes. Marín, a falta de 6?, con un tiro libre de dos, concluyó la historia. Otra historia. Muy distinta a las últimas. La fiesta esta vez fue ?tricolor?.

Síntesis:

Peñarol (64): F.Sahdi 11, F.Fisher 3, A.Boccia 22, L.Gutiérrez 13 y G.Fernández 2 (FI); A.Diez 2, F.Giorgetti 8 (x), A.Konsztadt 1, L.Massarelli 2 e I.Zulberti 0. DT: Fernando Rivero.

Quilmes (68): L.Cequeira 12, W.Baxley 16, F.Marín 5, I.Clark 5 y D.Romero 13 (FI); L.Vildoza 4, M.Maciel 8, T.Gallizzi 0, R.Wolkowyski 5 y J.Merchant 0. DT: Leandro Ramella.

Estadio: Polideportivo Municipal.
Arbitros: Alejandro Chiti-Diego Rougier.
Progresión: 17-13, 39-33 y 53-53.

Fuente: La Capital
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